Smitten estrena Puente

Ante el riesgo cierto de convertirse en una autoparodia, de perder identidad a fuerza de ablandar el sonido de sus siempre pegadizas melodías, Smitten tomó un largo aliento. La banda del oeste del conurbano trabajó dos años para Puentes, su nuevo e híperproducido disco, y renuevan el crédito.
Promocionado como el álbum conceptual de la banda, la etiqueta parece demasiado ambiciosa, aunque la mayor madurez es evidente y es cierto que un fino hilo conductor anuda las 13 canciones de Puentes.
Fundamentalmente, al comienzo. Los primeros quince minutos del disco muestran lo más sólido. Aparecen letras introspectivas que hablan desde el desencanto. Aparecen los riesgos de perder identidad: el "¿Quién sos?" del tema inaugural resuena hacia afuera y hacia adentro de la banda.
Cierta amargura es explícita en "Piano", el primer corte ("Tomo un trago y vuelvo a respirar / se me pasó / la vida de un tirón"), y en "Tiempo" ("Quizás choques contra la pared / la vida sabe como hacer para doler")
El punk pop ya fue para Smitten, aunque quedan resabios. Hay un trabajo minucioso, de orfebre, en el sonido y los arreglos, de la mano de los Tipitos Walter Pancioli y Pablo Tevez).
Con influencias más clásicas del rock nacional (desde Vox Dei a Charly García, como se puede apreciar en "Llueve sangra" o "Libertad"), varias de las canciones tienen un gen "tipito" en el ADN, con estribillos galopantes aptos para FM ("Así me quedo" o "Canción normal").
Clarin.com



