#EditorialHI: Bielsa abre la grieta futbolera. Por Toti Pasman



El "loco" divide no solamente a Rosario. 
Newells Old Boys de Rosario, su "viva Ñul carajo" cuando fue campeón en la Bombonera; el club de su vida y amores hasta le puso su nombre al estadio leproso como muestra de amor inigualable en el fútbol argentino. 
Recordemos que los hinchas del rojo prefirieron llamar Libertadores de América a su cancha en vez de Ricardo Bochini, mientras que lo del matador Kempes en Córdoba fue una decisión justa de la provincia, una medida política. Lo de Argentinos Juniors y el estadio Diego Armando Maradona es parecido; en cambio lo del mundo leproso es una obra de amor inconmensurable. Obviamente no es amado por los canallas de Rosario Central, cuestión claramente comprensible por el bien entendido folklore futbolero argentino. 

El personaje en cuestión, Marcelo Bielsa, es tan fuerte que trasciende los límites de la ciudad de la bandera. Amado en Chile, admirado en México, querido en Bilbao a pesar de ser goleado en dos finales, dejó plantado a los franceses de Marsella tras la primera fecha de la segunda temporada y la Lazio le acaba de iniciar un juicio por ni siquiera viajar a Roma habiendo firmado un contrato. Bielsa es amado o denostado, nunca indiferente a cualquier cultura futbolera mundial. 

La Argentina no es la excepción. Sin Simeone en carrera, para los bielsistas no elegir al rosarino es un pecado mortal, y cualquier otro que se atreva a mencionar otro candidato está realizando una burda operación. Para los talibanes del loco, haber quedado afuera en primera ronda del mundial de Corea y Japón 2002 fue solo un accidente. 

Bielsa es un DT extraordinario, un sabio del fútbol, tal vez el mejor entrenador argentino, capaz de hacer jugar bien a un equipo, y como él profesa "vivir como técnico de fútbol". Eso no está en discusión. Como tampoco que Higuaín sea un fantástico delantero. La cuestión es si, con sus pasados en la Selección Argentina, ¿uno puede ser el DT y otro el número 9?. 

Bielsa suele decir también que el elogio hace mal porque uno se enamora de sí mismo. Yo creo que eso le ocurrió en la previa del mundial 2002, situación que lo llevó a cometer errores de principiante como elegir a Gallardo por encima de Riquelme (Román venía de ganar dos Libertadores), a Caniggia por encima de Saviola (Cani tenía 35 y el conejito jugaba en Barcelona), a no poner ni un minuto juntos a Bati y Crespo, y a llevar futbolistas que no estaban en plenitud. Es decir, nos pegamos tremendo palo, entre otras cosas, por muy malas decisiones del entrenador. 

En el medio de la grieta aparecen técnicos terrenales como Miguel Ángel Russo y Edgardo Bauza, ambos campeones de Copa Libertadores, (Bielsa perdió una final con Newells), capaces, serios, profesionales, inteligentes y con llegada a los jugadores, pero sin la mística del "loco" Bielsa. 
A horas de la gran decisión, eso deberá evaluar la comisión normalizadora: elegir un técnico racional que garantice "normalidad" o ponernos otros dos años en manos de un loco, loco lindo, pero loco al fin.

por Toti Pasman


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