#EditorialHI: El segundo semestre tampoco empezó en Boca, por Toti Pasman


Guillermo fue injusto cuando llegó a Boca, echó demasiadas culpas a un ex compañero de mil batallas que sonaron muy antipáticas (aunque algunas ciertas). Se equivocó. El Vasco Arruabarrena no lo merecía. 

"Hay que esperar a junio, hasta junio va a ser todo igual" repetía a lo Macri o Prat Gay, justificando actuaciones flacas del equipo, y también justificando el no juego de Boca Juniors. A pesar de esto, de carambola, por un milagro de Orion, se metió en semifinales de la Libertadores. Gran logro para sólo 3 meses de gestión, el problema es que esa clasificación no la podía sustentar futbolísticamente. 

Y el segundo semestre llegó. Boca y Guillermo tuvieron su pretemporada de un mes para armar su equipo, para afianzar su idea, con la inagotable billetera de Angelici que gastó 10, sí, 10 millones de dólares para, por lo menos, llegar a la final de la copa, pero apareció Independiente del Valle, te ganó los dos partidos, te metió 5 goles y te pegó un cachetazo de novela. Boca muy mal, como casi todo el 2016, tan mal o peor que con el vasco. Tobio se fue y los centrales no rindieron; Molina es el mejor 4 de Boca y no juega nunca; Tévez no define de qué quiere jugar; no se entiende gastar 82 millones de pesos en Benedetto para dejarlo en el banco de suplentes en el partido decisivo; Zuqui y Bou aportan pero recién llegan; Pavón la rompe, pero no es Riquelme que te gana una Libertadores solito. Fracaso deportivo. Grande. Importante. Boca el miércoles tenía que jugar la final y la va a mirar por televisión.

Ojo, las cosas se empezaron a hacer mal en enero, Boca se sacó de encima a Calleri que termina de goleador de la copa con la camiseta de San Pablo. El mellizo estuvo extrañamente nervioso toda la serie, con Fabra en Quito, con la prensa en Buenos Aires, antes y después de una eliminación durísima. Hoy, Arruabarrena disfruta de los 50 grados de Dubai con dos títulos en el bolsillo como DT de Boca; en cambio, Barros Schelotto tiene que comenzar de cero, tal vez sin Tévez, sin Orión y el Cata Díaz, con presión, porque tiene crédito como el gobierno nacional, pero sabe que tiene que hacer que Boca funcione, porque a partir de ahora la responsabilidad es toda de él.

por Toti Pasman


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