#EditorialHI: Tévez, Riquelme y la Libertadores. Por Toti Pasman


Ya lo dijo el filósofo de Don Torcuato, Juan Román Riquelme, "Si Carlitos está bien estos 4 partidos, Boca gana la Libertadores". Coincido con él. La cuestión es que el Apache no comenzó bien la semifinal de 180 minutos con Independiente del Valle. No participó en el mejor momento del equipo y no definió en el segundo tiempo cuando tuvo tres situaciones muy claras para convertir y que Boca por lo menos se traiga un 2-2 de la altura de Quito. 

El Boca de Guillermo está en construcción. Nunca jugó bien. Ni antes, ni ahora y la verdad que nunca lució como un gran equipo que aspira a ser campeón de América. Lo que sí tiene ahora Barros Schelotto es responsabilidad total. Hizo su pretemporada, eligió sus refuerzos, formó SU equipo, ya no puede echarle la culpa al Vasco Arruabarrena o a su preparador físico, eso ya no va más. Entonces, Boca casi que depende de un milagro para ser campeón, y ese milagro tiene nombre y apellido: Carlos Alberto Tévez. 

Nunca es fácil ganar la Libertadores. Boca necesita de su ídolo un rendimiento como el que tuvo Román en el 2007. En ese título el 10 hizo goles en los octavos con Vélez, en cuartos con Libertad, en semi con Cúcuta y 3 goles en la final con Gremio. Fue decisivo. Para algunos, la ganó solito. Lo de Tévez es más humilde en este 2016. Le convirtió goles al Cali y al Bolívar en la fase de grupos; más dos tantos a Cerro Porteño en octavos de final (uno en Asunción y otro en la Bombonera); no convirtió en la serie de cuartos ante Nacional y lo ya dicho en la ida frente a los ecuatorianos; sin embargo está a tiempo de ser el héroe en la revancha del jueves, y en la finalísima, que todo indica sería con Atlético Nacional de Medellín.

Lograr el pasaporte para viajar a Japón a jugar el Mundial de Clubes con el Real Madrid de CR7 le daría su segunda Copa Libertadores (fue campeón en el 2003), y le permitiría empezar a competirle a Riquelme el sitio de máximo ídolo de la historia de Boca. Riquelme ya ganó tres: 2000, 2001 y 2007. Ambos cracks perdieron una final, Tévez en el 2004 con Once Caldas por penales y Riquelme en el 2012 ante Corinthians. La cuestión es que Tévez se parece más al Riquelme del 2012 que al Tévez del 2003. 

La historia está abierta y todo puede pasar en el fútbol, sin un Tévez brillante suena a milagro pensar que Boca en julio de una vuelta olímpica.

por Toti Pasman


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