#EditorialHI: Club Atlético Shopping Boca Juniors, por Toti Pasman


Boca está obsesionado con la séptima Libertadores, ser el rey de copas como Independiente y de paso viajar a Japón, objetivo que prometió Angelici como estandarte de su primer mandato. 

Con esta realidad, el Tano no reparó en gastos. Diez palos verdes, taca taca, como en el bingo, para que Guillermo tenga un súper equipo para ganar la copa. 
Así llegaron en el receso Benedetto y Zuqui (ocho millones de dólares), más Vergini y Bou. Salvo el ex Godoy Cruz, los otros participaron poco y nada de la serie ante Independiente del Valle. 

Una vez afuera del torneo continental, la voracidad compradora xeneize continuó. 

Con la salida de Orion y Cata Díaz por la puerta de atrás, la renovación siguió. Como no se pudo comprar a Marchesin, llegó Werner para competir con Sara. Volvió Tobio que estaba pero no lo ponían. A falta de un número cinco, trajo a dos de Colombia: Sebastián Pérez y Wilmar Barrios. Además un futbolista de calidad como Centurión más una apuesta como Nazareno Solís de Talleres de Córdoba, que se quedó con Sebastián Palacios que la rompió en Avellaneda. 

Boca Juniors tiene todo el derecho del mundo a comprar todos los futbolistas que quiera, es uno de los clubes más grandes de América, con la economía en orden y lleno de recursos. 

La cuestión y el debate es el siguiente:

¿Cuál es el proyecto? ¿Y las inferiores tan valorizadas en la gestión Macri? 
Molina debería ser el 4 de Boca y no juega nunca; Cubas era el sucesor de Serna y con esta realidad le va a costar muchísimo tener un lugar. 

La realidad marca que Boca no juega bien y que Guillermo, a pesar de tener la mejor chequera del fútbol argentino, aún no encontró su formación ideal, ni el sistema, ni el juego que supo tener su Lanús. Tiene crédito porque es un ídolo muy fuerte del club. 

Considero a Daniel Angelici un muy buen dirigente al que lo traiciona la necesidad de ganar. Los grandes equipos de Boca campeones de América se hicieron con grandes entrenadores, mucho trabajo, buenas ideas y no tantos refuerzos. La derrota en Lanús es sólo un síntoma. El verdadero problema es que un equipo no se construye solamente comprando jugadores.

por Toti Pasman


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