#EditorialHI: Ramón, el ilusionista. Por Toti Pasman



Dios ¡dame un poco de la autoestima de este hombre! 
Tras un rotundo fracaso en la Selección de Paraguay, Ramón Díaz aprovecha la confusión reinante, su vinculación con el poder (recuerden la caminata con Macri por La Rioja midiendo su imagen para la gobernación), el lobby que sabe hacer con la prensa; y de repente, gana la escena, se ofrece y se postula junto a su hijo Emiliano como la solución para la Selección Argentina. 

Ahora, él posee todas las respuestas y soluciones para llevar al equipo a Rusia 2018. 

¿Qué es Ramón Díaz DT? 
Es un entrenador que ha ganado mucho, casi todo en River, y que su vitrina lo avala. De buen paladar, supo elegir buenos jugadores y administrar recursos millonarios. Así fue en su época de oro desde 1995 hasta el 2000. Armó un equipazo con jugadores excepcionales: Francescoli, Salas, Ortega, Cruz, Crespo, Gallardo, Solari, Monserrat, Berti, Sorin, Placente, Astrada, Hernán Díaz, Berizzo, Burgos y Bonano; fue tricampeón y ganó la Libertadores. Llegó a Japón a enfrentar a la Juventus donde el riojano vivió tal vez su peor noche como DT. La "Juve" le dio un baile de novela, una paliza táctica. Ramón quedó desnudo en el banco incapaz de modificar las cosas, Tito Bonano la rompió y evitó una goleada, River perdió solo 1-0. Pero Ramón se reinventó, obtuvo una Copa Mercosur (hoy Sudamericana) con un Gallardo brillante y el "matador" Salas goleador. 

Recuerdo un regreso en avión junto al técnico de River. Fue en 1999, regreso de San Pablo, luego de caer en la semifinal de la Libertadores frente al Palmeiras. Ramón parecía liquidado y sin rumbo. A pesar de todo, se volvió a recrear y en el semestre siguiente ganó otro título local con Saviola, Aimar y Ángel. 

Ramón tiene personalidad, supo borrar a históricos y darle pista a los jóvenes. Lo suyo pasa más por la intuición que por el método o sistema de trabajo. Y saber reinventarse. En el 2002 volvió a River y volvió a ser campeón jugando con tres centrales en el fondo; Coudet, Ledesma, Cambiasso y D`Alessandro en la mitad de la cancha; más un Cavenaghi súper goleador. Goleó a Boca en La Bombonera con la inolvidable vaselina de Rojas. 

Fuera de River (su casa), no le fue tan bien. 
Salió campeón con San Lorenzo y eliminó a River en el Monumental en una noche infartante en la que Ramón le gritó los goles al millonario demostrando que solo es hincha de sí mismo. Su segundo paso por San Lorenzo no dejó nada; en Independiente sólo el debut de Martín Benítez. No le fue bien como manager en Oxford y fracasó en el América de México. 

Con el paso de los años y menos recursos, Ramón Díaz se fue haciendo cada vez más cauteloso, por momentos hasta mezquino en el planteo de sus equipos. Passarella le abrió las puertas de River otra vez y como no podía ser de otra manera en el 2014 volvió a ser campeón en el fútbol argentino. 

Ramón Díaz es, además, muy ambicioso. Hoy quiere cumplir su sueño de dirigir la Selección Argentina, muy respetable por cierto. Su primera prueba será convencer a Messi para que vuelva. Leo pondrá a prueba su poder de seducción. No estoy seguro que sea el indicado para ganar el próximo Mundial, de lo que estoy seguro es que sabe venderse muy bien y que sabe generar ilusiones como pocos.

por Toti Pasman


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