#EditorialHI: Driussi, ¿convencimiento o casualidad?, por Toti Pasman



Pocas veces le falla el olfato al viejo pícaro e intuitivo Ramón Díaz. 
Corrían días complicados para el riojano y River, allá por el segundo semestre del 2013; y fue entonces cuando el DT más ganador de la historia millonaria echó mano de las famélicas inferiores del club del Kaiser, para hacer debutar a la única joya que quedaba: Sebastián Driussi. Ramón lo puso donde debía y donde jugaba en el Sub 17, de delantero. Emiliano y su papá soñaban con crear un nuevo Saviola. 

El pibe tardó en explotar, no lo pudieron disfrutar. Para ser justos, Gallardo siempre confió en él. La cuestión es que, por la superpoblación ofensiva del equipo (Mora, Teo, Cavegol, Alario, Simeone), el muñeco quiso reinventar a Driussi como volante por la izquierda. 

Recuerdo por ejemplo que la noche del gas pimienta armó un mediocampo con Sánchez, Ponzio, Kranevitter y Driussi. Para ser sinceros, también en ese lugar el futbolista millonario alternó buenas y malas. Así naufragaron Gallardo y el propio jugador, durante el último año River. 
En la confusión general, un día jugaba Tabaré Viudez, otro Bertolo, después Pity o D´Alessandro, también el pibe Andrade, hasta llegar al libro de pases de julio-agosto 2016. 

La pregunta para Donofrio, Francescoli y Gallardo era justamente ¿qué hacer con Sebastián Driussi? 

Bassedas obtuvo el sí del entrenador riverplatense para llevarlo a Vélez pero al final no se hizo. Desde Río 2016, leí una mañana que el jugador se sumaba a Huracán. Tampoco se hizo. Driussi decidió resistir en la "Casa Blanca", River Plate. Finalmente, Gallardo arrancó el semestre ante Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto con la dupla Alario-Driussi, y no la tocó más. Volvió a las fuentes y le salió muy bien. Los millones invertidos en Larrondo deben esperar, los goles de Alonso también. Hoy la figura de River Plate, gracias a rendimiento y goles, artillero del torneo, es Driussi. 

El sabio Coco Basile sostiene que los campeonatos se empiezan a ganar en el libro de pases. River ofreció millones por Salazar y Montoya, no llegaron. Invirtió fortunas en Lollo, Larrondo y Rossi, ninguno juega. Esto demuestra que en el fútbol no todo se planifica. Como en la vida, a veces simplemente ocurre, como un flechazo. Como pasó con Driussi.

Por Toti Pasman

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