#EditorialHi: La puja política detrás del impuesto a las ganancias, por María Belén Aramburu


Si bien la modificación del impuesto a las ganancias ha sido una promesa de campaña electoral de todos los partidos políticos, concretarla ha resultado ser una bandera tironeada por las diferencias que se plantean a la hora de hacerla realidad. 

El aumento del mínimo no imponible, o sea, aquella suma a partir de la cual comienza a gravarse la remuneración percibida, fue implementado por el gobierno nacional, aunque sin escalas, lo cual fue motivo de crítica de parte de sectores políticos, sociales y sindicales, puertas adentro del Congreso Nacional y afuera en las manifestaciones y marchas, siendo la más contundente en cuanto a su mensaje la última, que dejó un paro en suspenso y reclamó la media sanción que falta para la emergencia social. 

Es que sin escalas, que deben ser definidas por el Congreso Nacional, cualquier aumento del mínimo no imponible, queda oculto con la aplicación de las actuales. 

El proyecto que Sergio Massa presentará el jueves, si bien no cuenta con dictamen y por ende necesitaría reunir los dos tercios para su tratamiento parlamentario, se encontrará con la contrapropuesta de otro presentado por el gobierno nacional en el marco de las sesiones extraordinarias que serán convocadas en fecha aún no definida. 
"No nos vamos a someter a trampas legislativas" sentenció Massa para asegurar que el proyecto se trata sí o sí el jueves. 
Y si bien nadie lo quiere aceptar públicamente, la política tiene tiempos cortos para definiciones tal como las legislativas del año próximo. Por eso Massa insiste en que no va a presentar su postulación para descartar intencionalidad electoralista mientras el gobierno apura medidas para mostrar mejoras en la economía. 

Los tiempos son diferentes para la oposición y el oficialismo. Para el primero porque quiere apurar la implementación de una ley antes de fin de año que desafecte al medio aguinaldo a cobrar en diciembre. El gobierno, a través de su Ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, le respondió que habrá exenciones del impuesto a las Ganancias para "los ingresos medios" de acuerdo a lo que habían acordado con la CGT cuando se discutió el bono de fin de año. De este modo no tributarían los medios aguinaldos de hasta $15.000, que corresponden a un sueldo de $30.000 brutos y los que cobrasen hasta $55.000 brutos sobre $15.000 del medio aguinaldo, que en este caso sería de $27.500. 

Adelantándose a una agenda política que intenta fijar la oposición, el gobierno propone a través de un proyecto que rápidamente envió a la Cámara de Diputados, un aumento del mínimo no imponible del 15% por lo que, de ser aprobado, pagarían Ganancias quienes ganen desde $21.712 netos por mes en los casos de trabajadores solteros sin hijos. Las alícuotas partirán del 2% y se mantendrá el máximo vigente del 35%.

El proyecto que Massa intenta tratar en el Congreso este jueves, contempla un aumento del mínimo imponible del 66% según los cálculos del líder del Frente Renovador, llevando éste a $48.500 brutos para los trabajadores casados con dos hijos. Salvo los jubilados que cobran más de $60.000 mensuales, o sea la jubilación de privilegio, el resto no pagará este impuesto. Según el massismo, se verán beneficiadas 6 millones de personas. ¿Cómo se financiará? Con los impuestos que se cobren a la renta financiera, el juego, la minería y actividades vinculadas a la "especulación", por lo cual asegura no tendrá costo fiscal alguno.

Avanzando sobre un tema del cual no hay dudas merece una modificación sustancial, la cual es reclamada por todos los sectores, y aún con la promesa de campaña electoral latente de la eliminación de este impuesto, queda preguntarse una cuestión de fondo: 

¿El salario es una ganancia? 

Si por el sí o por el no se responde, dependerá la respuesta para justificar la existencia y vigencia del impuesto que lo grave y, desde ya, su repercusión en el dinero de bolsillo del que disponga el sector trabajador.

por María Belén Aramburu



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