#EditorialHi: El Virrey Marcelo, por Toti Pasman


El "muñeco" Gallardo se destacó en estos dos años y medio como DT de River Plate en la toma de decisiones. Desde el primer día gobernó la casa blanca del fútbol argentino. 
Así trajó a Pisculichi, clave en la Sudamericana 2014; repatrió a Carlos Sánchez, tal vez la figura de su ciclo; recuperó a Mora, otro exiliado por Ramón; no se amilanó por recibir un plantel campeón y fue por más, siempre fue por más. 

Recuerdo su primer partido en La Plata, pobre por cierto, gritando a sus jugadores "¡Vamos que esto es River!". Siempre impuso su sello, su notable personalidad. Con niveles individuales altísimos disfrutamos del fútbol champagne en el nacimiento de su etapa. 
El final del 2014 lo puso entre la espada y la pared: ser campeón del fútbol argentino o la semifinal ante Boca en la Sudamericana. Rifó el torneo y priorizó el trofeo continental. La hinchada de River lo amó, se defendió en la Bombonera, Barovero atajó el penal de Gigliotti y Piscu hizo el resto. Campeón. 

El 2015 arrancó díficil. Se comió un 0-5 durísimo con Boca en el verano y se recuperó venciendo al San Lorenzo de Bauza en la Recopa. Campeón otra vez. 
En la Libertadores entró por la ventana a octavos, declaró "Ahora vamos por todo", y se quedó con todo. Eliminó a Boca "a lo Boca", decidiendo jugar con doble cinco y sacar al equipo de la cancha tras el efecto panadero. En la semifinal se la jugó por Alario y acertó. Campeón de América. 
El juego del equipo se deterioró mucho, fracasó a nivel local, las incorporaciones no estuvieron a la altura, Saviola y Aimar por ejemplo, y el 0-3 con Barcelona resultó piadoso por parte de Messi y compañía. 

El 2016 tampoco fue fácil. Afuera en los octavos de final de la copa frente a Independiente del Valle, 19no en el torneo local, juego flojo y más refuerzos millonarios que no rindieron. Se quedó a pelear y concientizó al equipo en dos objetivos: la Recopa ante Independiente Santa Fé y la Copa Argentina para clasificar a la Libertadores 2017. Fue campeón 2 veces más. 

Siguió tomando decisiones. 
Tiró el partido en Avellaneda para llegar bien al clásico con Boca, quitó a D´Alessandro ganando 2-1 (su cambio más polémico) y lo volvió a sacar para derrotar a Rosario Central en una inolvidable final ganada por los millonarios 4 a 3. Para el cierre de año en Bahía le dio descanso a Batalla después de sus errores garrafales en el momento más caliente de la temporada. 
Tomó decisiones hasta el último día. A lo Bianchi. 

La gran decisión será seguir en River o descansar. De lo único que estoy seguro es que la tomará convencido.

por Toti Pasman


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