José Luis Cabezas: 20 años de un crimen sin presos


El crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas aún tiene un culpables presos. De los siete detenidos, todos están libres o muertos. El asesinato se volvió un símbolo de la lucha por la libertad de prensa y cambió la historia del periodismo argentino, que se había visto amenazado en plena democracia.

La muerte de Cabezas ocurrió el 25 de enero de 1997 en Pinamar. Allí se lo encontró calcinado en el interior de un auto, en un pozo a 13 kilómetros de la ciudad balnearia. El reportero había fotografiado al empresario Alfredo Yabrán, de quién no había registro visual hasta entonces. "Ni los servicios de inteligencia tienen una foto mía", se jactaba.

Tras el homicidio y acosado por la Justicia y la opinión pública, Yabrán se suicidó el 20 de mayo de 1998 de un escopetazo en la boca. El presunto autor material, el expolicía Gustavo Prellezo, recuperó la libertad el 21 de diciembre por buena conducta.

No hay más detenidos. El exjefe de Seguridad de Yabrán, Gregorio Ríos, condenado como instigador del crimen, hace dos años se dio por terminada su condena. El policía Sergio Camaratta, condenado a prisión perpetua, por su parte, murió en 2015. Además, el excomisario de Pinamar y condenado por haber liberado la zona la noche del crimen, Alberto "La Liebre" Gómez, obtuvo un régimen de "libertad asistida".


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