#EditorialHi: Fútbol panqueque, por Toti Pasman


El martes pasado en el estadio de San Lorenzo viví una experiencia extraordinaria. Llegué a comentar el partido del ciclón frente a la Católica de Chile, clave por la Libertadores, en medio de los cuestionamientos al DT Aguirre por la ausencia de los históricos Mercier, Romagnoli y Torrico. Consumado el triunfo con gol del joven Barrios, el grito de guerra de la hinchada de San Lorenzo fue: "vamos vamos los pibes, vamos vamos los pibes".

¿En qué quedamos? ¿Las glorias del club o las promesas que piden cancha como Merlini, Rojas, Konechny y Avila por ejemplo? ¿Qué pensaran hoy, después de la victoria en La Plata con un golazo de Mercier? ¿Volverán a "panquequear"?

Lo que describo no es propiedad exclusiva del club de Boedo.

En River, Ariel Rojas pasó de ser un traidor por abandonar al equipo en semifinales de la Libertadores 2015 a convertirse hoy casi en el Beto Alonso. Gonzalo "Pity" Martinez pasó de ser el futbolista más puteado con la banda roja de las últimas décadas a casi ídolo por romperla en un partido con Lanús. 
En Independiente, Ariel Holan pasa de ser el entrenador ideal cuando el rojo gana de visitante a un DT de hockey que ama los drones para sus hinchas cuando no puede ganar en su casa de Avellaneda. 
En Racing, hasta hace unas semanas aplaudían a Orion y hoy lo silban. 
En Boca, se viven situaciones parecidas con Pavón y Centurión por ejemplo. 

Ni hablar con la Selección Argentina y la transformación de héroe nacional a villano vivida por Javier Mascherano.

Con sólo decir que la Argentina es el país que más discute y discutió a Messi alcanza como ejemplo.
Eso si, el día que renunció armamos un clamor nacional para que vuelva...


Conclusión: no nos tomemos tan en serio cuando hablamos de fútbol. Somos 40 millones de técnicos a los que la pasión, muchas veces, cada vez más, nos convierte en auténticos panqueques.

por Toti Pasman

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