La monja del Instituto Próvolo de Mendoza se presentó a declarar ante la Justicia



Inmutada y enfundada en su pulcra vestimenta gris, negra y blanca, Kosaka Kumiko, del Instituto Antonio Próvolo de Mendoza, llegó ayer a Mendoza desde Buenos Aires y declaró ante la Justicia durante nueve horas, después de un mes de estar prófuga. La mujer negó todos los hechos, a pesar de estar acusada en tres casos. 

La imputación

"No sabía nada de los abusos. Velaba por los niños", dijo tajante ante el fiscal, que decidió imputarla, con una larga calificación: "Comisión por omisión del delito de abuso sexual con acceso carnal, en concurso ideal, con abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por ser el autor encargado de la guarda, y por ser cometido contra un menor de 18 años de edad aprovechando la situación de convivencia preexistente con el mismo".

La acusación

El testimonio que más sorprende es el de una joven de 17 años que aseguró que cuando tenía cinco le colocó un pañal tras ser violada por uno de los otros cinco imputados para ocultar el sangrado. Con sus razones, los chicos la bautizaron "la monja mala". Es que aseguran que no sólo participaba activamente de los vejámenes sino que les gritaba y los maltrataba. Y en el peor de los casos, los entregaba, una vez que tenía estudiada a la víctima.

+ Leídas de la semana