Maduro convoca a una Asamblea Constituyente para modificar la Carta Magna



Nicolás Maduro decretó la puesta en marcha de un proceso constituyente para refundar el estado y "derrotar el golpe". Un bombazo político que supone la radicalización de la revolución y la liquidación de las estructuras del estado. Venezuela se asoma de esta forma a un laberinto de final desconocido.

El anunciado "detonante histórico" para combatir a la oposición comenzaría con unas elecciones a la medida, "sin partidos ni elites", donde se elegirían 500 constituyentes para redactar una nueva Carta Magna. Un proceso que se prolongaría durante al menos dos años, durante los cuales el mandatario se mantendría al frente del país.

"Yo convoco al poder constituyente originario para que sea el pueblo con su soberanía quien imponga la paz", dijo Maduro, que con este radical golpe de timón amenaza con disolver de forma vertiginosa el Parlamento, elegido en las urnas hace 17 meses. Y no sólo eso, también daría por acabada la República que puso en marcha su "padre" político.

"Ha llegado el día, hermanos, no me fallen. No le fallen a Chávez, no le fallen a la patria. El poder que me entregó Chávez se lo entrego a ustedes, vamos a ganar la batalla", subrayó el presidente.

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