#EditorialHi: "El culo de Sampaoli", por Toti Pasman


En el fútbol nunca hay que subestimar el factor azar. 
La suerte ha sido clave en definiciones históricas a favor y en contra de la Argentina. Desde el palo de Resenbrick en la final del mundial 78 con Holanda en el último minuto, a los palos de Goyco frente a Brasil en Italia 90. Bielsa no ligó nada y marchamos en primera ronda en Corea-Japón 2002. Ni hablar de Bianchi y su celular de Dios en las definiciones por penales, o el eterno olfato de Ramón Díaz para hacer milagros, siempre con una dosis grande de fortuna. 

No se enojen. Los que ganan siempre tienen méritos -a la suerte hay que ayudarla-, y los que pierden también tienen responsabilidades.

Vamos al caso en cuestión: Jorge Sampaoli. 
La realidad indica que la Selección Argentina en su bautismo de ciclo ante Brasil jugó tan mal o peor que en la era Bauza, pero ganó. 

Ligó mucho. Palo y gol de Mercado, palo de Gabriel Jesús y palo de William afuera. Messi no pateó al arco. Brasil, en su versión alternativa, nos superó, el equipo de Tité es gran candidato en Rusia 2018. El equipo argentino fue una plegaria de buenas intenciones, nada más que eso. La presión alocada arriba duró 15 minutos, después prevaleció la contrapresión de Brasil. No hubo volumen de juego, el tandém Biglia-Banega no rindió, la sociedad Messi-Dybala no apareció, la apatía de Higuaín aguantó 45 minutos... en fin, lo mejor resultó la seguridad de Romero, las corridas de Di María y el gol del talismán Mercado.

En síntesis, tenemos un buen entrenador, lleno de ideas e ilusiones, con ganas y amor por la Selección Argentina, con mejor prensa que el mismísimo Caruso Lombardi. Y que arrancó, como se dice en la tribuna, con mucho culo. 
En cuánto al juego y la supuesta revolución, está todo por demostrar.

por Toti Pasman


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