#EditorialHI: En la grieta boquense, ganó Guillermo, por Toti Pasman


La vanidad y la soberbia son pecados capitales de los seres humanos. 
Los ídolos populares suelen caer en esa debilidad. 

Esta semana fue Carlos Tévez, el ex jugador del pueblo, quien abrió la grieta xeneize en un momento por lo menos poco conveniente. Carlitos quedó en off side por su huida hacia China. En su lujoso casamiento en Colonia a fines de 2016 estuvieron todos los estamentos del poder: Macri, Angelici y Tapia a la cabeza de monumental fiesta. El apache prefirió rodearse de los capangas de la Argentina, Boca y AFA pero se olvidó de los hinchas de Boca de a pie, esos que viajan en bondi con esfuerzo y se esmeran para pagar la cuota social. 

Sin su estrella, en este semestre Boca estuvo a punto de claudicar en este torneo justamente ante su clásico rival, River Plate. Carlitos decidió arremeter contra el ídolo número uno de Boca: Juan Román Riquelme. 
¿Por qué? 
Tévez habla ahora porque Boca está a punto de sumar una nueva estrella, caso contrario seguiría en silencio. 

Riquelme, inteligente y calculador como pocos, eligió no contestar, por ahora. Es cierto que las declaraciones de Román en contra de Boca cansan, pero es una pelea que Tévez debió dar en sus últimos 18 meses como futbolista del club. Desde China, tan lejos y habiendo abandonado al equipo en medio de la búsqueda de un nuevo título, suena a querer cambiar el foco de la cuestión: su salida poco clara de Boca y sobre todo sin explicaciones. 

Yendo a lo importante, el soberano eligió. El pueblo boquense el sábado en Mar del plata gritó por Guillermo, el único de estos ídolos que hoy trabaja, con sus limitaciones, por y para el bien de Boca, para que su equipo sea el campeón y no River. 

La goleada en la ciudad feliz deja una gran enseñanza, no se confundan: los hinchas aman la camiseta, la azul y oro, por encima de todas las cosas, incluidos Tévez y Riquelme.

por Toti Pasman


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