#EditorialHi: "La marginalidad detrás de la informalidad" por María Belén Aramburu


En medio de la detención de 21 personas vinculadas con la ilegalidad en La Salada y entre los cuales se encuentra Jorge Castillo, supuestamente como jefe de una asociación ilícita, y a quien se lo acusa de homicidio en grado de tentativa agravado por haber disparado y herido a un efectivo policial en el momento de su detención, se conoció la cifra de $ 71.500 millones de movimiento anual en comercio ilegal, de acuerdo con datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, que, en sólo el mes de mayo operó $ 5.958 millones con 662 "saladitas" y 86.728 vendedores informales en todo el país.

Se sabe que algunas "saladitas" crecieron al compás del alquiler de tiendas que, por los controles ejercidos en la vía pública para evitar la instalación de los manteros, obligaron a muchos a desplazarse a los predios habilitados. Pero, paradójicamente, muchos otros volvieron a la calle al hacérseles imposible pagar alquileres que estaban fuera de sus posibilidades concretas de solventar siendo que, al mismo tiempo, se les exigía un canon para ejercer el comercio.

Escuchando la historia de quien es conocida como la "reina de La Salada", Barbie Pop, advertimos la historia de muchos otros puesteros. Se quedó sin trabajo, fabricó ropa en su casa, registró su marca y se instaló en el espacio público fuera del predio de La Salada como mantera. Allí conoció a Jorge y Adrián Castillo ahora detenidos, quienes también eran manteros.
Sin reparar en su relación con ellos y, conociendo ahora el lujo en el que terminaron viviendo, distante de la historia de Barbie y muchos otros, ella cuenta que comenzó como mantera cuando no tenía para comer para más tarde vender la ropa para hombre que fabricaba, pagando $40.000 cada 6 meses además de $800 por día para mantener su puesto en la feria Y, como no pudo seguir pagando, cuenta que se fue al centro donde con $13.000 pudo seguir trabajando para no volver a la calle como en otros tiempos.

La calle significa estar en la marginalidad, excluido de un sistema económico que contenga al trabajador, a quien coloca en el número de aquellos que integran el trabajo en negro, sin la posibilidad de tener una obra social ni aportes para la jubilación futura.
La ilegalidad en el comercio se vincula inevitablemente con las mafias. Desde la ubicación de una estructura metálica o una manta por afuera de un predio que goza de habilitación y aportes al fisco, hasta la procedencia de una mercadería que, cuando se procede al decomiso, deja al descubierto una trama de extorsiones, amenazas, aprovechamiento, ejercidos dentro de una organización verticalista, cuyo poder devenido en autoritarismo, se enlaza en la connivencia con integrantes o ex integrantes de fuerzas de seguridad, barrabravas y políticos.
Desarmar la pirámide de poder desde la base para llegar a sus jefes deja a su vez al descubierto, la precariedad del trabajo y desnuda historias de pobreza, marginalidad y exclusión de quienes siguen quedando en la calle sin brindárseles una solución a la falta de trabajo en el circuito formal y, por ende legal.

La última Encuesta Permanente de Hogares que realizó el INDEC, arrojó que, al cierre del primer trimestre de este año, poco más de un tercio de los asalariados no efectuó los aportes correspondientes para la jubilación. Los trabajadores que se desempeñan en la informalidad, llegan al 33,3%. Esto quiere decir que, entre los asalariados, este porcentaje trabajó sin que su empleador le hiciera los aportes y contribuciones para el Sistema de Seguridad Social. Por lo cual todos y cada uno de ellos se encuentra engrosando las filas de trabajadores en negro o informales, ubicándose la mayor proporción en el Noroeste de nuestro país con un 40,7% y, la menor, en la zona patagónica, con un 18,9%.
A esto se suma que, sobre una oferta laboral de 19,9 millones de personas, unas 18,06 millones están ocupadas.

¿Cómo puede pasar un trabajador que se encuentra en la informalidad a estar en blanco con todos los aportes en blanco siendo que es un asalariado que integra el 74,2% del mercado laboral?
¿Cómo se puede pasar de ser mantero a alquilar un puesto en un predio habilitado y entrar en la categoría de monotributista?
¿Cómo puede disminuir el trabajo en negro con sus consecuentes efectos perjudiciales para estabilizar a quien forma parte de la población económicamente activa?

Porque detrás de las investigaciones judiciales en torno de las recientes detenciones hay historias de personas que ni siquiera pueden sobrevivir. Son historias tristes que merecen ser escuchadas, atendidas responsablemente para darles soluciones urgentes.

Según datos oficiales del INDEC, una pareja con dos niños de 8 y 5 años necesitó, el mes pasado, $5.986,07 para comprar la alimentación indispensable para no caer en la indigencia. Esa misma familia necesitó $14.665,88 para cubrir la Canasta Básica Total.
Por debajo de esta cifra se es pobre.
Así de duro.

por María Belén Aramburu

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