#EditorialHi: Sin acuerdo en el salario mínimo, por María Belén Aramburu



Tenía datos precisos sobre el rechazo de las centrales sindicales a un salario mínimo que no alcanzase los $15.000 del valor de la canasta básica total que ellos habían calculado.
Pregunté cómo pensaban llegar de los $8.060 del salario mínimo actual a los $15.000.
Me contestaron que su posición era inflexible.
Por lo cual, la reunión del Consejo del Salario Mínimo sabía, iba a ser tensa, difícil, con posturas rígidas de ambas partes.
Y así fue.

Llegar a esa cifra equivalía al gobierno nacional a declinar una oferta calculada en un aumento de no más del 20%. Este porcentaje va en consonancia con las paritarias encausadas y acordadas. Además todas con aumentos en tramos y en base a una inflación anual proyectada en un 20% que supera en 3 puntos porcentuales a la del presupuesto pero que, de acuerdo a fuentes gubernamentales dista de la calculada por algunos gremios que tienen pretensiones de alcanzar incrementos del orden del 32% como es el caso de Camioneros.
De ceder en un aumento del salario mínimo que esté en más del 80% caerían todos los argumentos sostenidos hasta el momento de los acuerdos paritarios cerrados y aquellos por acordar.

Así es como el gobierno ofreció un aumento del 21,6% en tres tramos que llevaría el piso salarial a $8.800 a partir del primer día de julio, $9.200 a partir del primer día de enero del año próximo y $9.800 a partir del primer día de julio de 2018.
Y, tal como me habían manifestado, rechazaron esta oferta los representantes de la CGT, la CTA y los de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular que no pudieron participar del encuentro pero que están en la misma línea de las mencionadas centrales sindicales.

Entre los que estaban presentes, Roberto Baradel, titular de SUTEBA y dirigente de la CTA, dejó su posición firme en relación con las pretensiones del gremio. Romina Del Plá, quien perdió las elecciones frente a Baradel no dudó en alinearse con la postura de Baradel y dejar claro que el salario docente no puede quedar atado al salario mínimo, vital y móvil en estas circunstancias. Insiste en la convocatoria a una paritaria nacional docente que fije un salario referente e indicativo que cuente con el auxilio financiero nacional de no alcanzar en este caso el distrito de la provincia de Buenos Aires los fondos necesarios para afrontar el aumento. En su oportunidad había establecido que la mitad de los docentes provinciales tienen un salario de pobreza y el cálculo de la canasta básica le sirve de parámetro para establecer dicha aseveración.

Por demás resulta insignificante la propuesta del gobierno de elevar el salario mínimo en un 21,6%, cuando, se calcula que en un año y medio éste cayó un 28%.
Una familia compuesta por dos adultos de 35 años con dos hijos de 6 y 9 años, sin ser propietarios de una vivienda familiar, necesita un salario mínimo vital y móvil de, por lo menos, un poco más de $14.000 en que hoy se ubica la línea de pobreza.

El salario mínimo debe ser justo y equitativo y brindar un piso que permita hacerle frente a la informalidad en que gran parte del trabajo se encuentra inmerso y que pueda tener alguna incidencia en variables económicas como, por ejemplo, el consumo.
Es histórico e inédito que en el marco de una reunión del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil no se haya llegado a un acuerdo. Es un ámbito tripartito en el que todas las partes se encuentran representadas, ¿qué más?

¿Cómo sigue?
El gobierno va a laudar la propuesta.
Los gremios evalúan próximas medidas de fuerza. Ya lo tenían contemplado de no llegar a un acuerdo.

por María Belén Aramburu

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