#EditorialHi: ¿El empleo y desocupación en la agenda de los legisladores?, por María Belén Aramburu



Luego del desalojo de los trabajadores de la fábrica de PepsiCo en Florida, éstos intentaron, en el marco de una jornada de protesta y movilización, ingresar al Congreso, en medio de un enfrentamiento que mantuvieron con la Policía de la Ciudad y denuncias de golpes y gas pimienta lanzado por los efectivos, para presentar un proyecto de ley que contemple el tema de los despidos. Si bien no pudieron entrar al edificio, referentes políticos de izquierda que los han venido acompañando, lo hicieron por ellos. Reclamando que era más importante que los legisladores debatieran sobre este tema y no sobre la expulsión de De Vido de la Cámara de Diputados, pretenden un tratamiento similar, llámese sesión especial, el miércoles próximo en el recinto, abarcando una problemática que concierne a los trabajadores en general en relación con los despidos.

Comencemos con el caso puntual de los trabajadores de PepsiCo de Florida, cuya planta se dedicaba al rubro alimenticio produciendo snacks. 
¿Cuántos trabajadores quedaron despedidos? 600. 
De esa cantidad la mitad firmaron convenios con la empresa, argumentan que bajo presión, por lo que, si bien la justicia ha dictado una medida cautelar que favorece en sus reclamos a los trabajadores, 300 de ellos, afirma la empresa, no serán reincorporados por la firma de dicho acuerdo. De los 300, 150 van a demandar a la empresa. Por otra parte son 155 los trabajadores de las áreas de administración y técnica que debiesen haber sido re localizados en otras plantas de la misma empresa y que, de acuerdo con la comisión gremial, el traslado no se hizo efectivo.
Esto significa que algunos trabajadores podrán regresar a sus empleos. Otros demandarán a la empresa por haber firmado un acuerdo bajo presión para obtener, al menos, una indemnización ante los despidos. Serán los mismos que buscarán una solución en la Cámara laboral.

Mientras se recurre a instancias judiciales y laborales, seguirá el acampe en las afueras del Congreso hasta el viernes, día en que vence el plazo autorizado por el gobierno de la ciudad y que, sin mediar solución, podría ser extendido a través de una nueva solicitud.
También, mientras esto ocurre, se buscan alternativas de solución para este conflicto: que el Estado se haga cargo de la empresa y la estatización permita a quienes quieren seguir trabajando, que son los 600, mitad de ellos mujeres, muchas de las cuales son jefas de hogar, continuar en sus empleos. O la cooperativa, que derivaría en que los trabajadores se hagan cargo de la recuperación de la planta. Es esta instancia la evaluada con mayor preponderancia.

Ante esta situación crítica que representa la de muchos otros trabajadores me pregunto si los mecanismos conducentes a evitar el cierre de una planta se implementan.
Buscando soluciones, ¿el Estado se haría cargo de la empresa? No parece factible considerando que, en oportunidad del desalojo de la planta, el Ministro de Trabajo, Jorge Triaca, destacó que "dentro del marco de la ley, la empresa puede tomar esta decisión siempre y cuando cumpla con los derechos de los trabajadores" valorando luego la "doble indemnización" conseguida por el gremio de Rodolfo Daer, a quien elogió. Esto último me genera otra reflexión que compartiré más adelante con ustedes para no desviarme del tema actual en desarrollo.

En relación con la postura que sostiene la conformación de una cooperativa, el esfuerzo sería muy grande de parte de los trabajadores y algunos ven que, si bien sería lo más adecuado, necesitarían de un auxilio financiero para salvar la fábrica que decidió cerrar y buscar un alivio a semejante ahogo que los ha dejado en la calle, hasta a algunos con serios trastornos como transitar una depresión.

La comisión gremial que representa a los trabajadores de PepsiCo es la que negocia al margen de un gremio que considera no la representa que, en este caso es el de la Alimentación. Visiones distintas hacen que el titular de la cartera laboral afirme que el gremio estuvo presente en las audiencias y acompañó el acuerdo alcanzado, mientras las bases huelen a traición y ven complicidad con el gobierno exigiendo a su vez la convocatoria a un paro general que, por el momento, aparece como muy incierto. Daer esgrime una interna gremial cuando lo tildan de traidor y las bases y el triunvirato cegetista aparecen, a los ojos de todos, cada vez más distanciados.

Si el Congreso decide tratar el proyecto de ley antidespidos presentado por los trabajadores de PepsiCo acompañados por legisladores de partidos de izquierda y a éste se suman otros de carácter más general y abarcativo y prospera en el Congreso, ¿habrá otro veto del presidente?
Pasó más de un año desde aquel día de mayo en que aseguró: "Voy a vetar la ley que, para mí, es antiempleo, es una ley contra de los argentinos". Se trataba de la llamada Ley de Emergencia Ocupacional que prohibía los despidos por 180 días e implementaba una doble indemnización. Ley perfectible, desde ya. Pero ley a fin.

Tenemos el ejemplo de Cresta Roja, para citar a alguno de los más recientes. El abandono de los cortes se dio a partir del dictado de la conciliación obligatoria por parte del Ministerio de Trabajo por 15 días, comprometiéndose la empresa a la reapertura de la planta, reincorporación de los 51 trabajadores despedidos, pago de los sueldos adeudados y días caídos.
Otro es el caso del cierre de dos plantas de producción de solventes de Carboclor, en Campana, y concentrarse únicamente en el negocio de almacenaje y logística, que emplea sólo a 70 personas. Como la mayoría accionaria es de ANCAP, la empresa uruguaya desembolsó 4.600.000 dólares para pagar indemnizaciones por despidos. En este caso los trabajadores reclaman, con resignación, que se les pague el 50% adeudado en concepto de indemnizaciones. Ni siquiera piden ser reincorporados por más que sepan, muchos de ellos, que quizás no puedan conseguir otro trabajo. Resignación.

Es un año de elecciones.
Se renueva parte del Poder Legislativo.
¿En qué lugar de la agenda de los actuales legisladores y los que están por ocupar sus bancas mediante el voto de la gente, ocupa el tema del empleo y la desocupación?
Porque el trabajo es dignidad.
Y con el fruto del trabajo se come además de solventar los gastos de educación y de salud entre otros.
Esto ya se sabe.
Esto ya lo saben.
¿Qué van a hacer?

por María Belén Aramburu




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