#EditorialHi - Elecciones: cuestiones de forma que son de fondo, por María Belén Aramburu



Los invito a que reflexionemos juntos sobre cuestiones de forma que a su vez hacen a las de fondo: ¿Las PASO son elecciones necesarias? ¿Son convenientes?

Nacieron por ley. Por lo cual han sido sometidas a un debate parlamentario que, para ser precisos, en 2009, permitió que los legisladores hicieran consideraciones sobre su validez.

Tal como refleja su propio nombre, más allá de ser simultáneas y obligatorias, el ser abiertas permite a los ciudadanos que no estamos afiliados a ningún partido político, meternos y tomar decisiones sobre el mismo como si lo estuviésemos a modo de poder resolver quienes van a poder presentar sus candidaturas en las elecciones definitivas de octubre. Por lo cual se deberían convertir en internas abiertas a todos. Pero, ¿son realmente internas partidarias abiertas cuando en las boletas no aparece confrontación alguna entre los precandidatos partidarios para dirimir quiénes finalmente van a quedar en las listas a través del caudal de votos emitidos por nosotros?

¿Recuerdan que antes de ser sancionada esta ley los partidos presentaban su lista de candidatos habiendo establecido ellos quiénes eran los que debían encabezarla y seguir a éstos de acuerdo con la portación de ideales del partido al que representaban y el número de votos que por su presentación podían obtener? Si el partido tenía raíces más democráticas la depuración de candidatos se daba a través de elecciones internas, luego de largos debates y cónclaves cuyos resultados se daban a conocer públicamente en el mejor de los casos. De ser más autoritarios, incluso en algunos casos más verticalistas sin llegar a ser autoritarios en la toma de decisiones, entregaban las listas luego de haber digitado a dedo sus candidatos. De un modo u otro los mecanismos los establecía el propio partido y nosotros, como ciudadanos, ejercíamos nuestra obligación y derecho por medio del sufragio, sin intervención alguna en el contenido de las listas.

Tengo la impresión de que, si bien, en su momento consideraron la necesidad de someter a las urnas las internas partidarias, con el tiempo y la puesta en funcionamiento de este tipo de elecciones, los partidos sintieron que el manejo de sus asuntos internos se les había ido de las manos. Que, en definitiva, cualquiera formaba parte de sus decisiones. Y que, para el propio partido implicaba un enorme desgaste.

Recuerdo, en las PASO más recientes en el tiempo, sólo para mencionar algunos ejemplos, la propia interna que, mediante las urnas, estableció que el candidato a jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires fuera Horacio Rodríguez Larreta frente a Gabriela Michetti, quien finalmente aceptó ser candidata a vicepresidenta de La Nación, cargo que finalmente llegó a ejercer y ejerce. O el caso de las internas en el Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires en la que cada vez se sumaban más candidatos, llegaron a ser seis, frenados por la propia presidenta de ese entonces, Cristina Fernández de Kirchner, quien resolvió que fueran sólo dos los que se presentarían, hasta indicó que entre los propios precandidatos hicieran la depuración, que lo resolvieran, y así ocurrió. Quedaron finalmente Aníbal Fernández y Julio Domínguez estableciéndose el primero como candidato en la contienda. Y esto luego de que Florencio Randazzo, quien medía bien en las encuestas del distrito según el propio frente, declinara la invitación a su postulación con la pretensión de ser candidato presidencial, cuestión que lo alejó de la ex presidenta, decisión que continuó viéndose reflejada en las actuales PASO, que lo dejaron cerca de resultados probables esgrimidos por diversas encuestadoras, pero lejos de los deseados, sin una construcción que debió haber hecho propia.

Como politóloga soy una convencida de que la buena salud de los partidos políticos fortalece el sistema institucional del país, solidificando el sistema republicano de gobierno, la democracia y principalmente la Nación, que como concepto es superador de todo lo expuesto pero que, como experiencia de vida, trasciende aún más el propio circuito establecido para el buen funcionamiento de un Estado, ya que compromete a todos a establecer vínculos que están por encima de cualquier ideología o partido, logrando una unificación inmediata de verse potencial o actualmente afectada por algún agente tóxico o patógeno. Pero, ¿para los partidos políticos los PASO cumplen esta función o alguna semejante?

Las PASO fueron habilitadas a través de la llamada Ley de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral. No solamente estableció este mecanismo que ayer, una vez más desde su sanción nos llevó a las urnas, sino que modificó, entre otras, la Ley Orgánica de los Partidos Políticos y la Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos, modificándose la cantidad de afiliados que tenía que tener cada partido político para no perder la personería jurídica y poder entonces presentarse a elecciones, además de cuáles partidos están habilitados a presentarse a las elecciones nacionales que son aquéllos que por ley obtengan al menos el 1,5% de los votos válidamente emitidos, motivo por el cual varios de los precandidatos que se presentaron ayer, quedaron eliminados de la recta final y no podrán presentarse en octubre.

Otro tema: el financiamiento de las PASO: se calcularon $2800 millones de pesos, de los cuales 81 millones fueron a las arcas de las fuerzas políticas como aportes de campaña. Sumado el costo de las elecciones de octubre sumarían más de 5100 millones de pesos. Siendo que se convirtieron para los partidos políticos, al menos estas elecciones, en una pulseada de poder, e incluso en una búsqueda de legitimidad para sus acciones e incluso ideas, como recurso para su proyección más allá de las mismas, sin haber existido una competencia real en la mayoría de los casos, ¿las PASO son de utilidad? Ni Mauricio Macri ni Cristina Fernández de Kirchner quisieron disputas internas dentro de sus espacios. Puertas adentro. Y sobre todo, puertas afuera, que dependieran de cualquier ciudadano de a pie, como cualquiera de los que fuimos a votar ayer.

A esto se le suma la demora en la entrega y conocimiento de los datos concernientes al principal distrito electoral del país, cuyos resultados, si bien no definitivos, dejaron traslucir un escaso margen de diferencia entre los dos principales candidatos, Esteban Bullrich y Cristina Fernández, que fue por estas horas evaluados como un empate técnico, con una diferencia de 0,8%. El escrutinio definitivo comienza mañana martes que permitirá cotejar el 4% restante.

Además faltaron boletas en algunas escuelas, se viralizó un video que muestra cómo habían dejado de trabajar algunos encargados de volcar los datos de los telegramas que llegaban desde distintos lugares de la provincia.

Ahora ya son temas menores frente al escrutinio definitivo que se espera en provincia. Y, ante las recientes declaraciones de la gobernadora Maria Eugenia Vidal, sobre la explicación que el kirchnerismo le debe dar a la sociedad sobre por qué no apoyó el voto electrónico, ¿este medio hubiese alcanzado para satisfacer las demandas de las PASO? ¿De los partidos para adentro y de la ciudadanía puertas afuera?

Es así que cuestiones de forma se convirtieron en cuestiones de fondo.

Me gustaría conocer tu opinión al respecto, @mbelenaramburu


por María Belén Aramburu

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