#EditorialHi: "Me duele el Alma", por María Belén Aramburu


Me duele el Alma. 
Abrazaría a cada una de las personas que escucho con dolor, desesperanza, angustia, hablar de sus seres queridos. Les daría un abrazo muy fuerte. Los alcanzaría con Luz para que puedan ver entre las tinieblas. Les daría el cobijo de mi hombro para que pudieran soltar sus lágrimas y que sepan que alguien los escucha. Porque sienten que nadie los escucha. 

Abrazaría a cada mujer que siente que ya ha perdido a su ser querido. Que no tiene buenas noticias que esperar aunque las últimas palabras aún no fueron dichas.
Aunque sigan buscando a los 44 tripulantes a bordo del ARA San Juan, algunos ya están iniciando su duelo para recorrer todo un circuito que los lleve a la aceptación y, a partir de allí, a la transmutación del dolor en Amor hacia sus seres queridos más allá de la búsqueda de justicia.

¿Cómo transitar la incertidumbre? 

Se sabe que la última comunicación tuvo lugar a las 7.30 hs del miércoles 15. 
A las pocas horas se registró un "evento violento, singular, anómalo, corto y no nuclear consistente con una explosión" ocurrida a las 10.55 hs muy cerca del talud donde termina la plataforma continental, dato aportado a la Armada Argentina por la Organización del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares.

La zona de búsqueda es en el derrotero rumbo al lugar de destino, la base naval de Mar del Plata. 
El presidente Mauricio Macri señala, luego de haberse reunido con el gabinete de crisis en el Edificio Libertador, que la búsqueda continúa.

En auxilio de la Armada de nuestro país se pone a disposición tecnología de países extranjeros entre los que se encuentran dos minisubmarinos, de nacionalidades norteamericana y rusa. Las tareas son de búsqueda y rescate. Léase bien esta última palabra. Rescate. ¿Significa esto esperanza de encontrar al submarino y, con vida, a los tripulantes? ¿O a algunos de ellos?

Por la proximidad de la convergencia de latitud y meridiano de la explosión registrada se calcula puede ser del submarino.
De ser la explosión proveniente del submarino, podría derivar en una destrucción total aunque, dicen los especialistas, debiese en este caso haberse encontrado algún elemento perteneciente al submarino, o parcial, siendo en este caso posible la sobrevida dependiendo del sector involucrado en el incidente. 
Que puede mantenerse el oxígeno hasta, como máximo 10 días.
Tantas cosas se dicen.
Tanta incertidumbre sobrevuela nuestras mentes y corazones.

Sin poder ponernos en la piel de los familiares de los tripulantes, porque es absolutamente imposible, podemos, al menos, de manera empática, tratar de sentir apenas un poquito de lo que ellos deben estar sintiendo. Son todos ellos los que están recibiendo esta información. Luchando entre la esperanza de que los encuentren y puedan abrazarlos nuevamente, y el fantasma de la ausencia que acecha con la incertidumbre y paso de las horas y días para convertirlo en un duelo del que, no se sabe se podrá salir para reencontrarse con ese ser querido desde otro lugar, distinto del de la dimensión diaria, cotidiana, de lo sensorial, o la del espiritual, en una unión álmica que rescate los buenos recuerdos con el afán de poder unir nuevamente las piezas de otro rompecabezas en el que uno pueda reinventarse y renacer como seres nuevos y distintos.

Conozco a muchos que han logrado transmutar el dolor en acción amorosa. Padres que han perdido a sus hijos y ayudan a otros a través de fundaciones manteniendo viva la imagen de su ser amado. Lo importante es poder conectarse con quienes los comprendan en su sufrimiento, aquellos que, por diversas circunstancias han debido rearmarse después de la pérdida.

Así es como Jesica se refiere a sí misma como viuda. No cree que pueda ver a su marido una vez más. Hace 13 años que están juntos. Tiene un pequeño hijo que cumplió 1 año con su padre lejos de su casa mientras estaba a bordo del submarino que realizaba ejercicios militares en el Canal de Beagle para luego llegar a Mar del Plata. Cree que su hijo sólo va a tener a su padre a través de sus relatos que le recuerden que él estará entre ellos en medio de las lágrimas del recuerdo.
Así es como una mujer debe ser internada tras sufrir un infarto.
Así es como otra, embarazada, sufrió una descompensación.
Otros se desmayaron...

¡Cuánto dolor!

Debo confesarles que esta situación me angustia muchísimo.
Sé que a vos te pasa lo mismo.
Porque todos estamos atravesando la incertidumbre.
Porque todos nos sentimos unidos en el dolor.
Porque no sabemos bien qué pasa, qué pasó, ni cómo ni por qué.
Porque, mientras buscamos respuestas, tenemos más dudas que certezas.
Porque el tiempo apremia y queremos encontrarlos.
Porque queremos abrazarlos, en cuerpo y Alma.

Ya mismo te estaría abrazando. Fuerte, muy fuerte. Porque siento tu dolor como si fuese mío. Porque sé que lo seguís buscando en tu corazón, digan lo que digan.

Me duele el Alma.
A cada uno de los familiares y amigos de los 44 tripulantes a bordo del ARA San Juan los abrazo. Hoy y siempre.

por María Belén Aramburu


+ Leídas de la semana