Primera misa del Papa en Chile


Más de 600.000 personas estuvieron presentes en el parque O'Higgins de Chile, para oír las primeras palabras del Sumo Pontífece en su gira apostólica. "Que el espíritu de la reconciliación gane espacio entre nosotros" fue una de las tantas declaraciones que se trasmitieron hacia el pueblo chileno.

A bordo del papamóvil, llegó al enorme espacio cultural de la ciudad. Proclamó a los católicos chilenos a trabajar por la paz y la justicia, junto con la movilización para alcanzar "un nuevo día" y un nuevo Chile. 

"¡Cuánto conoce el corazón chileno de reconstrucciones y de volver a empezar; cuánto conocen ustedes de levantarse después de tantos derrumbes!", declaró frente a la muchedumbre el Papa Francisco. A su vez, resaltó "que el espíritu de la reconciliación gane espacio entre nosotros", en referencia a que "Jesús viene a extirpar la inmovilidad paralizante del que cree que las cosas no pueden cambiar, del que ha dejado de creer en el poder transformador de Dios y en sus hermanos, especialmente en sus hermanos más frágiles, en sus hermanos descartados".

Otros de los principales dichos del Sumo Pontífece: "Si quieres la paz, trabaja por la justicia. Y si alguien nos pregunta: '¿qué es la justicia?' o si acaso consiste solamente en 'no robar', le diremos que existe otra justicia: la que exige que cada hombre sea tratado como hombre". Mientras tanto, exclamó que hay que "¡Sembrar la paz a golpe de proximidad, de vencidad! A golpe de salir de casa y mirar rostros, de ir al encuentro del que la está pasando mal, que no ha sido tratado como persona, como un digno hijo de esta tierra". Luego concluyó diciendo: "El trabajador de la paz sabe que no alcanza con decir 'no le hago mal a nadie, ya que como decía San Alberto Hurtado: 'está muy bien no hacer el mal, pero está muy mal no hacer el bien. Construir la paz es un proceso que nos convoca y estimula nuestra creatividad para gestar relaciones capaces de ver en mi vecino no a un extraño, a un desconocido, sino a un hijo de esta tierra". 

Entre toda la masividad de gente, se encontraban argentinos, venezolanos, uruguayos, colombianos, grupos indígenas -con quienes Francisco se va a reunir mañana en Temuco- y mujeres vestidas con trajes tradicionales. Se entonaron cánticos y se agitaron banderas del Vaticano.

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