#EditorialHi "Se alquila VAR por un día", por Gustavo López



El 14 de marzo se jugará la final de la Supercopa Argentina que une al campeón de la liga local, Boca, y al ganador de la Copa Argentina, River. Un hecho que se dio por única vez 1976 cuando los xeneizes vencieron con un gol de Suñé en la cancha de Racing.

Los tiempos son otros: Se agita desde las redes sociales, se presiona desde los medios de comunicación, se lleva agua para el molino y los últimos antecedentes no ayudan. Todavía está abierta la herida por el último episodio de la Libertadores, sumado al choque de la Sudamericana, la lucha última por el torneo local. 

River cree que los árbitros flaquean ante el poder de Boca, y Boca cree que River exagera para sacar ventaja y le cobren a favor en la final de Mendoza

Entramos en un juego peligroso. Ese 14 de marzo uno ganará y subirá al escenario a levantar la copa, el otro se quedará abajo mirando cómo el rival de siempre festeja. Hay mucho morbo, mucha presión y el post partido será fantástico para uno y muy difícil de digerir para el otro. No puede haber errores, para los árbitros debiera ser la actuación ideal. Y en un partido así, será imposible, por tal motivo hay que achicar el margen de error. 

Horacio Elizondo ya se pronunció: Quiere a Patricio Loustau como árbitro, con dos líneas de buen nivel, un cuarto hombre de experiencia y el VAR. De esto se hablará, habrá negociaciones. River tuvo una mala experiencia y Boca está a la espera. Los miedos a la derrota son gigantes, la expectativa es enorme y los dos tienen la teoría del complot, de la campaña en contra, del juego sucio. 

Por el bien del fútbol argentino habrá que trabajar en todos los detalles para que todo sea perfecto. O esté cerca de la perfección.

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