#EditorialHi: "Después del discurso, los paros", por María Belén Aramburu



¿Qué se pretende del discurso de un presidente ante la Asamblea legislativa para inaugurar un nuevo periodo de sesiones ordinarias? Exponer un diagnóstico que indique un cuadro de situación sobre cómo está el país en las áreas más importantes de gestión, trazando metas a cumplir acompañadas de los instrumentos para tales logros, además de señalar los proyectos de ley que, desde el Ejecutivo, se pretende tengan su tratamiento parlamentario en el ámbito en el que ese día los anuncia y enuncia. 

El discurso del presidente Mauricio Macri de ayer fue calificado por la oposición, como un libro de autoayuda, cargado de frases esperanzadoras pero vacías en sus contenidos. Las palabras que marcaron el eje de su discurso se centraron principalmente en establecer que "lo peor ya pasó" y se vienen años de crecimiento, intentando convalidar su gestión que, por haber transitado el tramo de la primera mitad, se enfrenta teniéndose a sí misma de referente. 

Más allá de la calificaciones que, desde distintos sectores, se hagan al discurso, el presidente puso en la vereda de enfrente a aquellos que cuestionan su gestión, sobre todo en materia económica. Habiendo señalado que su administración está dispuesta a dialogar con todos los sectores pero "sin patoterismo ni extorsiones", en clara alusión a Hugo Moyano, eje convocante de la última movilización, habría que sumar a los docentes, a quienes les dedicó un párrafo aparte, ya que el gobierno ha sido claro en varias oportunidades, en que no está dispuesto a dialogar en medio de un paro. Y, después del discurso, se aceleran los tiempos de los paros.

En materia económica los gremios prestaron principal atención al apartado sobre la inflación. Porque ésta marca el rumbo de las negociaciones paritarias. Y, si bien el gobierno señala y ayer lo hizo Mauricio Macri desde su discurso, que la inflación está bajando, los índices no están reflejando esta situación, más bien lo contrario, y superando ampliamente la indicada en la ley de presupuesto nacional. Ésta podría alcanzar al menos un 23% anual y llegar al 25%, según las previsiones de la mayoría de los economistas. 

Si bien para varios gremios docentes no están abiertas las paritarias porque no los han convocado como pares para la negociación, las ofertas del 12% para la Ciudad de Buenos Aires y el 15% para la Provincia de Buenos Aires, sin claúsula gatillo, son inaceptables ante su pretensión del 24% más una cláusula gatillo que automáticamente ajuste sus sueldos al ritmo de la inflación, si es que ésta supera el porcentaje acordado. 

"No podemos hacer política con la educación de nuestros hijos" dijo ayer el presidente y recordamos la eterna discusión del año pasado con Roberto Baradel de SUTEBA. "No podemos acordarnos de la educación sólo en el momento de las paritarias". Y los gremios duplicaron sus críticas y medidas de fuerza.

A todo esto, el presidente redobló su apuesta defendiendo evaluaciones de conocimientos escolares, resistidas, como ya se sabe, por los gremios docentes. La gobernadora María Eugenia Vidal, en consonancia con las palabras del primer mandatario, también enfrentó a los docentes en su discurso acusando a los gremios de poner de "rehenes" a los alumnos. Y fue por más cuando se refirió a las licencias truchas, el ausentismo del 17% en las escuelas públicas contra el 5% en las privadas, incluso las que reciben subvención estatal. 

Luego del discurso, los paros. Paros en las escuelas, de los estatales y se viene el que los gremios que participaron de la movilización convocada por Hugo Moyano pretendieron fuese ese día anunciado y espera fecha próxima para concretarse.

Por María Belén Aramburu

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