La experiencia de “Once on this island”


Una isla desolada después de una gran tormenta. Los residuos de lo que quedó están en la arena. En el medio, hay un pequeño bote de pescar dado vuelta y sentada en el borde una nena caribeña con uniforme escolar. Así te recibe el show número uno según el New York Times en sus recomendaciones de fin de año.

Una niña llora de miedo durante una tormenta. Para consolarla, los aldeanos cuentan la historia de Ti Moune, una campesina que fue rescatada por los dioses de un gran diluvio en la isla Joya de las Antillas y es elegida para un destino mágico.

La experiencia es maravillosa. Empiezan a entrar diferentes personajes y entre todos limpian su hogar destruido.

La audiencia se termina de sentar, la música empieza y los nativos de la isla comienzan a bailar. Once On This Island, una isla en el medio de Broadway.

Este musical es innovador y transgresor y que como argentinos podemos sentirnos orgullosos de tener como miembro de la familia de Broadway a Diego Kolankowsky (Spring Awakening, Merrily we roll along, la próxima Gettin’ the band back together , American Idiot, Peter Pan) el prestigioso productor nominado al Tony, yendo por la segunda con esta obra.

Era conmovedor ver la amistad que comparte con toda la compañía como hace en cada una de sus producciones,  desde un abrazo con el cortador de entradas hasta la mismísima princesa de Disney Lea Salonga (Miss Saigon,Allegiance, Les Miserables, Flower Drum Song. Las voces de Jasmine in Aladdin and Fa Mulan in Mulan) tocándole la rodilla en personaje mientras se encaminaba a su lugar en el escenario y recibiéndolo al llegar con un abrazo y un “Welcome sir”.

Phillip Boykin (Sunday In The Park With George, Sondheim on Sondheim, Ragtime, Big River, On The Town, Jesus Christ Superstar) y el resto de los artistas se alegraban cuando lo reconocían en la audiencia. Hasta el legendario Norman Lewis (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, Porgy and Bess, The Phantom of the Opera) invito a Diego a bajar al escenario para participar en un gag.  Se veían alegres de ver a su productor favorito debido a la reconocida forma de trabajar lo artístico de nuestro compatriota.

No falta nada para ambientar. Norman Lewis habrá sido el fantasma de la opera, habrá hecho tours por todo el mundo pero nunca en su carrera estuvo en un musical jugando con agua y arena. Es realmente una isla entremedio del público.

El escenario en el centro del teatro es visible desde todas las butacas y dependiendo donde te sentás cambia tu experiencia de este show 360°. Dane Laffrey, el escenógrafo, recurrió al reciclaje como concepto para crear las secuelas de un desastre natural y para ambientarnos en el caribe. No solo en el escenario que hasta hay una cabra y una gallina, pero desde el momento que pasas por las puertas los detalles son incontables. Desde remeras colgadas a una versión de un tiki bar en el fondo, todo aspecto de la obra cumple la función en sumergirte en el espectáculo. Pasa algo que es muy raro de encontrar. No solo te crees lo que ves sino que lo vivís. La música, el baile y la emoción te llegan y vivís cada momento de la historia como si fuera la tuya en una obra maestra de Michael Arden.

Los cuatro Dioses:

Asaka: Madre de la Tierra (El debut del actor de Glee Alex Newell)

Agwe: Dios del Agua (el primer Fantasma afroamericano en Fantasma de la opera Norman Lewis)

Erzulie: Diosa del Amor (Lea Salonga la protagonista del cast original de Miss Saigon)

Papa Ge: Demonio de la Muerte. (la finalista de American Idol Tamyra Gray)


Por Abigail Cohen. Productora de cine y estudiantes de artes profesionales



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