#EditorialHi: "La educación es una prioridad", por María Belén Aramburu



Este martes fue el Día del Maestro.
No pudo celebrarse en la antesala de un paro nacional que reclamó además de paritarias y un aumento salarial, condiciones de trabajo dignas, infraestructura edilicia que evite cerrar escuelas por probables escapes de gas, ventanas rotas, techos en riesgo de fragmentarse y caer, falta de calefacción en los días fríos, comedores escolares con un plan de nutrientes acordé a la alimentación que cada estudiante debiese recibir y un presupuesto educativo sin recortes.
A todo esto se sumó el repudio a la agresión sufrida por una docente de Moreno que denunció haber sido secuestrada y golpeada para grabarle en su vientre “Ollas no” en alusión a la que preparaba para que los alumnos pudiesen comer a falta de comedores escolares por encontrarse muchas escuelas de Moreno cerradas luego de la muerte de Sandra y Rubén, vicerrectora y encargado de la Escuela 49 del distrito. Este episodio se está investigando al igual que las maestras que denunciaron amenazas por el mismo motivo.
Lo cierto es que las escuelas que no pueden abrir sus puertas no cuentan con la posibilidad de darle de comer a diario a sus alumnos. Saben que la mayoría de ellos no comen si no es en la escuela. Por lo que, al no contar con el edificio del establecimiento educativo, dan clases en clubes o plazas para que los alumnos no pierdan días de clase y preparan con donaciones de comerciantes, empresas y hasta de vecinos una olla para que reciban quizás la única ración diaria de comida. Los docentes también se quejan de las viandas que se envían desde estratos gubernamentales para los niños, ya que éstas no cubrirían las necesidades básicas de alimentación. Y es por ese motivo que, aunque las reciban, preparan un plato de comida caliente para los niños.
Sandra, la vicerrectora que perdió la vida tras la explosión, iba hasta los sábados porque sabía que si no lo hacía los chicos no iban a tener la posibilidad de comer en sus casas. Y la escuela funciona además como un lugar de contención. Los fines de semana se corre el riesgo que los niños queden solos, en la calle, y sin comer.
Así como Sandra hay muchas y muchos otros docentes que suman horas a su labor, sin retribución económica alguna, con la recompensa de recibir ojos atentos a sus movimientos y corazones contentos con el amor que se les brinda.
Los problemas de infraestructura conciernen a 800 escuelas en todo el país según datos que proporcionan los gremios docentes. Siendo esta cifra o cualquier otra, aunque hasta fuese menor, debiese ser atendida inmediatamente. Por cada escuela que se cierra por prevención, hay alumnos que quedan sin su ámbito cotidiano y conocido, para refugiarse en algún lugar que los albergue donde puedan seguir estudiando como pueden. Y sin comedores escolares.
El presupuesto será otro tema a discutir. En momentos de ajuste, el dinero destinado a la educación corre riesgo y es un rubro en el cual el Estado debe poner el mayor de los énfasis.
El salario docente continúa a la espera de su actualización en el marco de paritarias que no aparecen. Difícil será para estos gremios y otros lograr equiparar el sueldo del trabajador a la inflación que rondaría, este año, en el 42% o, como afirman algunos economistas, 45%. Pero al menos pretenden no quedar tan desfasados y evitar que la pérdida del poder adquisitivo los coloque en una situación de pobreza o por debajo de la línea de pobreza, como sucede con varios de ellos.
En la provincia de Buenos Aires, tras una presentación judicial, lograron la actualización por inflación. Esperan lo mismo para la segunda mitad del año. En el resto del país no lograron siquiera alcanzar esta situación.
La educación debe ser prioritaria para el Estado y desde ya, para todo gobierno.
El panorama de crisis y recesión requiere de soluciones creativas y eficaces y eficientes.



Por María Belén Aramburu



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